AZKEN SARRERAK

2015(e)ko martxoaren 3(a)

Hacia una competencia lingüística plurilingüe

Podemos definir la competencia plurilingüe como la capacidad de adquirir y usar diferentes habilidades y destrezas en varias lenguas y con niveles competencia diferentes dependiendo de las funciones o tareas a realizar con las mismas.

PREÁMBULO

Desde la publicación del Marco común europeo de referencia para las lenguas: aprendizaje, enseñanza y evaluación (Consejo de Europa 2001) ha ido aumentando la conciencia de la importancia del desarrollo de la competencia plurilingüe de los ciudadanos y por ende de los estudiantes. En dicho documento se atisba también una definición de competencia comunicativa que tiene consecuencias inmediatas tanto en los diferentes currículos escolares como en las decisiones que los docentes de lenguas deben de tomar en relación al proceso de enseñanza-aprendizaje en sus aulas: 

La competencia lingüística comunicativa que tiene el alumno o usuario de la lengua se pone en funcionamiento con la realización de distintas actividades de la lengua que comprenden la comprensión, la expresión, la interacción o la mediación. La comunicación y el aprendizaje suponen la realización de tareas que no son sólo de carácter lingüístico, aunque conlleven actividades de lengua y requieran de la competencia comunicativa del individuo que requieren del uso de estrategias en la comunicación y en el aprendizaje.





SOCIEDADES MULTILINGÜES E INDIVIDUOS PLURILINGÜES

(Plurilingual and intercultural education as a Project, Language policy Division, Consejo de Europa; www.coe.int/lang)

Uno de los primeros conceptos a clarificar es el hecho de que los proyectos de educación bilingüe o plurilingüe no son la excepción sino que son una práctica común, contrastada y evaluada en toda Europa y de que los individuos plurilingües son la excepción, cuando la realidad es la contraria, son las sociedades e individuos monolingües los excepcionales.
Por ello hay una serie de argumentos e ideas que es importante resaltar para poder tener una idea justa y apropiada de en que consisten los fenómenos de multilingüismo:

-       Todas las sociedades son multilingües en diferentes grados: esta situación de partida la componen la lengua/s oficiales y sus variedades regionales y dialectales, pero a esta situación en las sociedades globalizadas contemporáneas hay que añadir las lenguas aportadas por la movilidad profesional y la inmigración. Todo esto añade  desafíos muy complejos relacionados no solo con la educación sino también con la inclusión y cohesión social.
-       Toda lengua es plural: Incluso las lenguas más reguladas y unificadas tienen variantes que responden a diferentes fenómenos sociales, de clase, regionales y de ámbito profesional.
-       El sistema educativo, la escuela,  es pues un espacio que debe de estar abierto a esta pluralidad de lenguas y de culturas.
-       Toda educación es plurilingüe en un cierto grado: más de una lengua está presente en el sistema educativo, y hay sistemas educativos como el nuestro en el que la lengua de  instrucción en muchos casos no es la lengua materna del alumnado.
-       Todas las identidades son plurales: la escuela es uno de los lugares donde la socialización del individuo se desarrolla, la escuela contribuye a construir pues la identidad individual, pero en la sociedad contemporánea esa identidad no se concibe como monolítica, sino que es cambiante y llena de aristas.

Me gustaría reseñar que la educación plurilingüe no es una idea elitista  ni es algo dirigido al alumnado privilegiado socio-económicamente  o con altas  capacidades como ha sucedido a menudo.
La educación plurilingüe, es decir encaminada al desarrollo de una serie de competencias lingüísticas e interculturales, debe de ser inclusiva; es necesario que abarque a todos los sectores de la población escolar incluyendo a la formación profesional.

 HACIA UNA EDUCACIÓN PLURILINGÜE E INTERCULTURAL

¿Hay una metodología o didáctica específica para el desarrollo de la competencia plurilingüe?
Yo me atrevería a decir que no, en el sentido de que es más un cambio de perspectiva que va a acarrear inevitablemente un análisis de las metodologías más tradicionales de la enseñanza de lenguas. En estas metodologías las lenguas eran tratadas y enseñadas como compartimentos estancos, como si cada una de ellas fuera un campo de conocimiento único y diferenciado de las demás. Hoy en día sabemos que esto no es así.

En primer lugar hay que entender que la competencia plurilingüe es una red de relaciones de conocimientos y experiencias lingüísticas muy compleja que la persona, el aprendiz, va tejiendo progresivamente y de forma muy globalizada.  Esto es lo que Jim Cummins (1979) denominó como la “competencia subyacente común”. Según Cummins las distintas lenguas que va adquiriendo un individuo no conforman espacios diferenciados  sino que son espacios compartidos e interdependientes y el gráfico que utiliza para explicarlo es el de un  iceberg, en el que la parte sumergida, la más grande,  sería la parte común a las diferentes lenguas y las partes emergentes las características superficiales que hacen que una lengua sea diferente a otra.

Parece pues claro que los alumnos plurilingües desarrollan habilidades metalingüísticas al aprender nuevas lenguas que a su vez les ayudan a aprender nuevas lenguas (Bialystock, 2001; Cummins, 2000)  transfiriendo estos conocimientos y estrategias de una lengua a otra. Diversos estudios (Jessner 1999; Rivers 2000) así lo han probado.

¿Qué consecuencias tiene todo esto para la enseñanza de las lenguas? Vayamos al aula, pues.

USAR LA L2 O LA L3 COMO INSTRUMENTO DE APRENDIZAJE :
CLIL :Content and language Integrated Learning / AICLE : Aprendizaje integrado de lenguas y contenido.

Una de las maneras en las que se ha organizado el sistema escolar para el desarrollo de  la competencia plurilingüe es el uso de la L2 o L3, dependiendo de si el  sistema de educación de partida es  bilingüe o monolingüe, como instrumentos de aprendizaje; esto es el convertir a otras lenguas, aparte de la L1, en vehículos de comunicación y de aprendizaje dentro del contexto escolar.

El lenguaje es nuestra gran herramienta para el aprendizaje y es el vehículo que posibilita nuestro pensamiento y modula la manera en la que articulamos, compartimos, asimilamos y reformulamos el conocimiento y los procesos cognitivos asociados al mismo. Ya en la década de los 70 el movimiento educativo que se dio en llamar Language across the currículum (la lengua a  través del currículo), estaba basado en el destacado rol que la lengua tiene en el desarrollo de las capacidades cognitivas de las personas y en que la competencia lingüística y comunicativa crecen exponencialmente a través de la interacción entre diferentes individuos, acuñándose la idea de que todo el profesorado lo es de lengua también.

Más recientemente estudios como los de Mercer (2000) y Alexander (2005) han seguido destacando la importancia de la lengua y su uso en el aula y han enfatizado el papel crucial que desempeña la lengua en el proceso de aprendizaje, lo que se ha dado en llamar aprendizaje dialógico basado en la interacción, significativa y de calidad, entre profesor-alumno y entre los propios alumnos.

Paralelamente muchos países del mundo desarrollado han tenido que ir dando respuesta al fenómeno de la inmigración y sus consecuencias en las aulas. Una de las consecuencias de este fenómeno ha sido el hecho de que el número de alumnos monolingües ha ido descendiendo paulatina pero inexorablemente, creando la realidad del multilingüismo y del multiculturalismo antes de que hubiera respuestas efectivas para ello. Lo que en un primer momento pudo parecer un problema, debe de ser considerado más como una ventaja, ya que esto ha contribuido al desarrollo de una serie de enfoques y materiales didácticos de los que la enseñanza de las lenguas, de todas las lenguas, se ha beneficiado. A la complejidad de este panorama se le añade a partir de los años 80 el fenómeno de la educación bilingüe por ejemplo en Cánada, en las autonomías bilingües del estado español, etc. Como Mohan observa en 2002:

 A medida que la educación mundial va convirtiéndose en cada vez más multilingüe y multicultural,  debemos de mirar más allá del aprendizaje individual de cada lengua y considerar todas las lenguas como instrumentos para el  aprendizaje, y coordinar el aprendizaje de lenguas con el de contenido sin olvidar la socialización y el aprendizaje de la lengua y de su cultura dentro de un contexto social.

CLIL/AICLE nos ofrece la oportunidad de organizar el aprendizaje integrando estos aspectos tal como dice la profesora Do Coyle de la Universidad de Aberdeen y que resume en el gráfico que se incluye en este artículo.  La profesora Coyle dice que planificar la enseñanza de una lengua a través del enfoque CLIL, supone integrar lo que ella llama las 4 C-es: la comunicación, el contenido, la cognición y la cultura, que ella pone en el centro de CLIL:

Cuando Coyle habla de contenido se refiere sobre todo a aquellos contenidos relacionados tanto con las áreas de conocimiento tratadas, relacionadas con el currículo educativo, a las habilidades y destrezas cognitivas que se ponen en juego para alcanzar esos contenidos como a destrezas relativas al tratamiento y reformulación de la información.

Cuando se refiere a la cognición es en lo relativo al desarrollo de capacidades de pensamiento crítico e independiente, al pensamiento creativo, a las capacidades de análisis, síntesis y evaluación.

En lo que respecta a la comunicación en un contexto CLIL hablamos de familiarizarse con la lengua del aprendizaje y su terminología así como las capacidades de poder compartir tanto de forma oral como escrita lo reformulado o aprendido, es aquí donde entran los conocimientos propiamente lingüísticos para poder mejorar la calidad de esa interacción comunicativa.

Finalmente cuando Coyle habla de cultura no se refiere a los aspectos más folklóricos o idiosincrásicos de la cultura correspondiente a la lengua objetivo sino a los aspectos más interculturales, inclusivos y sociales de la comunicación entre diferentes culturas y lenguas  que según ella permea CLIL.

CONCLUSIÓN

Parece pues probado que para poder caminar hacia el desarrollo en nuestros alumnos y alumnas  de una competencia plurilingüe debemos de encaminarnos desde el aprendizaje de lenguas  al uso de las mismas.

Los ciudadanos y profesionales del futuro, de un futuro muy cercano, van a necesitar de los conocimientos y destrezas que les permitan adaptarse a una realidad en continuo cambio. Una de las competencias que necesitamos desarrollar y propiciar es la competencia plurilingüe, ya que van a necesitar aprender y usar más lenguas a lo largo de su vida profesional y personal.

Si este es el objetivo al que debemos encaminarnos, y yo creo firmemente que así debe de ser, debemos de integrar los diferentes aprendizajes, esto es los referidos a las diversas áreas de conocimiento en todas las etapas educativas con los contenidos más lingüísticos y comunicativos que ofrecemos en el sistema educativo. Para ello debemos de adecuar tanto la formación inicial y permanente del profesorado como los currículos y los materiales escolares y fomentar la investigación en el campo educativo.

BIBLIOGRAFIA

Alexander, Robin. 2005 Towards Dialogic teaching: Rethinking Classrooom Talk
Comission of the European Communities (2003) Promoting Language Learning  and Linguistic Diversity; An action plan 2004-06
Coyle, Do 2000: New Perspectives on Teaching and Learning Languages
Coyle, Do/Hood, Philip/Marsh, David 2010 CLIL: Content and Language Integrated Learning
Cummins, Jim 1984 Bilingualism and Special education:Issues in Assessment and Pedagogy
Mohan; Bernard/van Naerssen, Margaret 1997 Understanding Cause-effect: Learning through Language
Council of Europe 2009 Plurilingual and Intercultural Education as a Project

Lui García Gurrutxaga

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